Se oye raro, no? Porque dejaría de aprender si es que quisiera aprender más?

La gente te va a fallar. Y cuando menos esperan, la misma persona en la cual confiabas termina siendo la más desconfiable 

Bueno, la respuesta no es tan complicada. Estar constantemente trabajando la mente no permite que recargue así que llega a un punto donde empieza trabajar con menos eficiencia. Entonces, entre más la sobrecargas menos podrías alcanzar un estado de aprendizaje profundo. Como el cuerpo, el cerebro también requiere descanso, pero, si analizamos nuestras exposiciones cotidianas, cuando nos da la oportunidad de descansar nuestra mente? Por la noche, recibes correos electrónicos que explotan en tu pantalla al chequear tu móvil al amanecer. Así que en cuanto te despiertes, ya tienes tu lista de quehaceres hecho por ti. Además, las notificaciones diarias que recibes durante todo el día ruegan tu atención hora tras hora.

¿Cuándo hay la oportunidad de relajar tu mente?

La mente necesita periodos sin estimulación para estabilizarse. Cuando llegas a un punto de exhausto mental, de nada sirve esforzarse el aprendizaje. La mejor opción sería alejarte de tu computadora, libro de texto, o cualquier aparato que utilizas para estudiar y buscar un espacio donde tu mente pueda liberarse de toda la información externa que trates de absorber. 

De hecho, en este momento, he dejado de estudiar la química para empezar a escribir este post porque ya no pude enfocarme adecuadamente en la clasificación de las estructuras de compuestos moleculares. 

Para mi, la escritura es una forma de desestresarme y expresar mi creatividad. Aunque si es como trabajo para mi mente, a la misma vez, mejora mi estado de ánimo porque es algo que disfruto hacer. La escritura no tiene una manera correcta ni  incorrecta para hacer. Uno mismo determina su ruta. A veces me someto tanto que cuando menos espero, llevo media hora presionando las letras de mi computadora, formando oraciones que tal vez solo yo puedo entender: pero luego suenan muy suaves en mi propia mente. Lo curioso es que las mismas palabras pueden sonar diferentes para cada persona. Entonces, la escritura nos invita a reflexionar sobre nuestro punto de vista en la vida de un modo despacio y sin juzgar. Esto es dado por la paciencia que se requiere a la hora de leer una secuencia de palabras, entenderlas y luego poder interpretarlas como si estuvieras preparando una explicación para alguien más. 

Igual como se requiere paciencia para leer, se requiere paciencia para aprender. Reflexiona en como tú aprendas mejor. ¿Será antes de almorzar? O te enfocas mejor después de tu sesión en el gimnasio? Identifica en cuáles momentos en tu día son los que tengas más energía para trabajar tu mente y aprovecha esos momentos para gestionar tus sesiones de estudio. 

Recuerda que solo estudiar no te permite alcanzar el aprendizaje adecuado. Dale descanso a tu mente. Y ya que vuelva a cargarse, lograrás un estado de tranquilidad que puedas invertir en tus estudios con mucha fluidez.

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