Tengo una confesión: a veces me arrepiento de haber elegido asistir a UCLA. 

Deja elaborar. 

A veces me siento tan perdida, frustrada e incapaz de seguir adelante que dudo en mi habilidad de seguir progresando. Dudo en mi habilidad de aumentar mis conocimientos. Dudo en la posibilidad de crecer. Y empiezo a considerar a todos alrededor de mi que han elegido según mejor que yo. Como los que se mantuvieron en casa, escogieron una universidad más cercana o por cualquier otra razón se ven mucho más feliz, concentrados y seguros consigo mismos desde mi punto de vista: dudo que yo pudiera llegar a sentirme tan segura como ellos. Pero, he realizado que la vida de cada uno es única, y no se puede comparar con otra. Mi vida es especial para mí: se caracteriza por varios factores como mis experiencias, rutinas y ambiciones para nombrar algunos. Pero la vida no se pasa sola y lo afortunado es que yo escojo con quien deseo compartirla. 

Yo creo que fue tanto estímulo al recién llegar a UCLA que me hizo sentir muy emocionada para comenzar mi primer año. Cada día conocí a alguien nuevo, un país extranjero o una ciudad lejos. Pero, ya después de unas semanas, uno se da cuenta que la estabilidad vale más que la estimulación constante. No estoy negando la importancia de exponerse a situaciones incómodas. Por ejemplo, el poder de iniciar una conversación con un desconocido es una habilidad aun muy útil a la hora de fortalecer nuevas conexiones sociales. Y hasta elegir asistir a un evento social tal vez sea mejor que quedarte en tu dormitorio encerrado todo el día. Pero, como mi papá me ha dicho. La moneda tiene dos lados. Este objetivo de ser social y a la vez enfocado requiere un equilibrio entre las dos actividades. Entonces, cómo elegimos los estímulos apropiados para nosotros durante nuestro día para asegurar que alcanzamos ese equilibrio?

Antes que nada, sugiero que cada persona intraespecie su propio ser e identifique cuáles son sus deseos reales. Porque la vida, las redes sociales y hasta los vicios, te hacen creer que deseas ese pedazo de pizza o que deseas ir a esa fiesta por la noche. Pero, realmente deseas un plato de tu comida casera favorita o quizás a encontrar a alguien con quien puedas relacionarte. 

Pero esto es completamente normal. De hecho, es más que normal, es natural. Entonces, no te critiques. Darte un poco de gracia y trata de entenderte.  ¿Qué es lo que te falta? ¿Por qué te sientes de esta manera? Si te duele la cabeza, ¿por qué escoges bebidas azucaradas? O si tus ojos se sienten secos, ¿por qué pasas una hora mirando tu móvil o computadora? Es esencial que nos hacemos estas preguntas a nosotros mismos porque, al final del día, somos humanos. Cometimos errores. Y a veces, volvemos a cometer esos mismos errores. Pero no quiere decir que no podemos cambiar. En cuanto tú puedas clarificar que te está inhibiendo progresar en tu desarrollo personal, más pronto podéis enfrentar ese bloque y hacer el cambio necesario para seguir en el camino más sano y adecuado para ti. 


Entonces, yo me recordaré de esta misma enseñanza cuando me sienta destacada. La vida nos trae retos, unos más difíciles que otros. Pero estos retos sirven como oportunidades de aumentar nuestra resiliencia y salir del otro lado con aún más seguridad en nosotros mismos. Tenga fe en ti y tenga fe en aquel o aquello que confíes. La vida ofrece mucha alegría y mucha sabiduría. Y estoy emocionada de continuar con este nuevo conocimiento. Aunque se que extrañare a mi papá y ver a mis hermanitos, recordaré a mi misma mi propósito como estudiante  latina de primera generación de UCLA.

Y te sugiero que hagas lo mismo. Recuerda porque estas aqui, porque tu vida importa. Y otros cuentan contigo.

Posted in

Leave a comment