Todos lo hemos sentido.
Ese sentimiento tan profundo que nos llega hasta el alma.
Que nos vuelve locos. Literalmente, estamos locos por amor.

¿Cómo es que el amor nos afecta tanto mentalmente?
Si nos basamos en la ciencia, es evidente que experimentar el amor libera dopamina. Una sensación que comienza en nuestro cerebro y amplifica cada emoción. La tristeza, la humildad, la timidez, la felicidad… todo se siente más intenso. Estamos alerta, buscando a nuestro amante, fijándonos si ellos también se fijan en nosotros. Es como un juego. Un intercambio que crece y florece con tanta profundidad… hasta que ya no puede más.

Y cuando el amor muere, la persona queda rota. El corazón estalla. El mundo se vuelve borroso y gris. El alma queda herida.

No es hasta que esa persona reconoce su propio valor y entiende que la vida está llena de amor, que puede volver a amar. El amor puede ser traicionero en ese sentido, pero a la vez es tan hermoso que prefiero amar y perder que nunca haber amado.

Y te sugiero que hagas lo mismo.

Ama.
Ámate a ti mismo, a tu familia, a tus amigos, y pronto aprenderás a amar tu vida.

Claro, los tiempos difíciles llegarán. Y el amor puede irse de repente.

Pero lo importante es que estés listo para seguir amando.

Hoy te reto: abre tu espíritu al amor este San Valentín! ❤

-Con amor, Paulina Dominguez Vela

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